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2014-04-03
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FICCIÓN: “EL GRAN HOTEL BUDAPEST”, DE WES ANDERSON: SOSTENER LA ILUSIÓN CON GRACIA MARAVILLOSA
La octava película del director Wes Anderson, “El Gran Hotel Budapest”, es quizá su trabajo más conmovedor en mucho tiempo.
En “El Gran Hotel Budapest” (The Grand Budapest Hotel – 2014), un encantador relato de crimen y misterio ambientado en la atribulada Europa del Este a punto de entrar al fascismo, Ralph Fiennes interpreta a Gustave H., un legendario conserje en un famoso hotel europeo que seduce a los huéspedes con su reconocida hospitalidad, convirtiendo el lugar en el destino de los más ricos del continente. Un botones recién llegado (Tony Revolori), la misteriosa muerte de una anciana huésped (Tilda Swinton) y la desaparición de un valioso cuadro desencadenan una serie de eventos que llevan a una disparatada aventura.

El film es además el más ambicioso de la carrera de Wes Anderson. Con muchas capas, está ambientado en tres períodos de tiempo distintos, contado en flashbacks, tiene fotografía stop-motion e incluye una de las secuencias de acción más dinámicas en la trayectoria del director.

Una de las cosas que me encantan de la película es el anidado de historias enmarcadas – la chica lee el libro en el cementerio, que lleva a una escena del autor del libro haciendo una introducción de éste, y en el libro cuenta una historia sobre una época anterior cuando alguien se sentó con él y le contó una historia sobre una época más anterior. ¿Qué nos podés decir sobre eso?
La forma en que empezó la película fue unos seis años atrás; mi amigo Hugo (Guiness) y yo comenzamos a imaginar esta historia basada en un amigo en común. El personaje de Ralph (Fiennes) está basado en él. Escribimos algunas escenas y cosas, pero no estaba ambientado en el pasado ni era un conserje de hotel, pero era el personaje y algunos eventos de la trama. No me inclino a usar la palabra trama en relación con cualquier film que he hecho, pero creo que éste en particular tiene una, y podemos llamarla así. No teníamos mucho; unos quince minutos de película, más o menos. Pero teníamos un personaje. Entonces lo dejé a un lado e hice otras películas. Luego, mientras estaba terminando de editar la última, “Moonrise Kingdom” (2013), tuve esta idea. Había estado pensando que me gustaría hacer una película inspirada en el trabajo de Stefan Zweig. Es un escritor que no conocía, que había descubierto poco tiempo atrás.
Sí, fue muy famoso en los años ’20s y ‘30s, pero desapareció un poco, al menos para los americanos.
Exactamente. Tenía la idea de tomar lo que teníamos y hacerlo tipo Stefan Zweig, como si fuera una novela suya y al mismo tiempo, ponerla en un hotel, hacerla sobre un conserje de hotel. Entonces escribimos el guión con Hugo.

Fue la forma de su ficción – que con frecuencia son los recuerdos de alguien, una persona conoce a otra persona y le cuenta una historia; ese fue nuestro desencadenante. La descripción de Zweig de la Viena pre-1914 en Europa; este retrato que él pinta en su relato y también su voz y presencia como escritor. Lo que él te genera. Eso también fue parte de nuestro tema. En cierta manera, lo representamos con Tom Wilkinson, y Jude Law, y un poco con Ralph Fiennes. Él está allí en un montón de formas.
Hay una línea tremenda sobre el personaje en el final: “Su mundo había desaparecido antes de que entrara en él. Pero sostuvo la ilusión con una gracia maravillosa”.
Sí, ese tipo de cosas salen de Zweig. No es una cita suya, pero es lo que diría en su vida.
Yo había visionado cuando empezamos a escribir que estábamos trabajando algo con el paso y el ritmo de Zweig. Y pensé que nuestra inspiración sería más como (Max) Ophüls y el sentimiento europeo. Y comenzamos ahí. La parte de Jude Law – F. Murray Abraham es más lenta, y ellos hablan como en un libro.
Una gran sorpresa para mí en el film es que Ralph Fiennes sea tan gracioso y divertido en la comedia física. Él es genial, por supuesto, pero, ¿sabías que sería así?
Bueno, yo lo había visto en “Escondidos en Brujas” (In Bruges – Martin McDonagh – 2008), y está muy divertido. Asusta, pero divierte. Y también lo ví en la obra de Londres “God of Carnage”. Él hacía el rol que Christoph Waltz hace en la película (“Un Dios Salvaje” – Carnage – Roman Polanski – 2011). Está genial y gracioso. Hacía tiempo que quería trabajar con él. Tiene un lado muy gentil y extremadamente agradable. Es muy divertido verlo en la película, en la prisión, hacer exactamente lo mismo, no importa las circunstancias, sin ser intimidado por las horribles personas con las que está allí.

En una ocasión dijiste que “Vida Acuática” (Life Aquatic – 2004) fue tu film más complicado de hacer porque filmaste en el agua, tuvo un equipo gigantesco, etc. Pero “El Gran Hotel Budapest” es grande y ambiciosa, también. ¿Fue más difícil?
No, no lo fue. Porque estamos más organizados ahora. También he tenido la experiencia de hacer más películas y ver qué es lo que sale mal y pude elegir no ponerme en esas mismas situaciones. No quiero pasarme del presupuesto. No quiero gastar más dinero que no corresponda con el tipo de historia que estoy contando. Quiero hacer la película de una forma más razonable. Quiero ser extremadamente frugal, que con una película significa: hacer todo lo que está en el libro, encontrando la manera más eficiente, y quiero forzarnos a encontrar las versiones económicas de hacerlas, porque esas soluciones terminan siendo cosas que me gustan, más que si tuviéramos el dinero. Es tratar de encontrar un camino donde se sienta que no hay un derroche. A veces, hay cierto tipo de lujos que son divertidos en una película, y otros que no lo son. Como trailers y cosas así. Tener seis cámaras y dos segundas unidades. No quiero tener una enorme flota de camiones ahí afuera; no me interesan esas cosas. Tener a alguien tremendamente talentoso en un rol, ese es el tipo de lujo que me gusta.








