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2024-05-02
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FICCIÓN: GUERRA CIVIL, DE ALEX GARLAND: EN LA LÍNEA DE FUEGO
Ya está en los cines el nuevo trabajo del director inglés donde Kirsten Dunst intepreta a una fotógrafa de guerra en un Estados Unidos distópico y perturbador.

El director y guionista Alex Garland ha declarado recientemente que Guerra Civil (Civil War – 2024) será la última película que encabezará como director. Esperemos que se arrepienta, porque lo que vimos de él hasta ahora – Ex Machina (2024), Annihilation (2018), Men (2022) y la miniserie Devs (2020) son trabajos más que interesantes. Podríamos agregar a esto que su novela debut The Beach se convirtió en película en 2000 con el gran Danny Boyle en la dirección, y que luego repitieron binomio en la ya mítica Exterminio (28 Days Later – 2002) con Cillian Murphy rodeado de gente rabiosa.
Con un presupuesto de 50 millones de dólares, según se rumorea, Guerra Civil es la película más cara jamás realizada por la productora independiente A24, y en una escala épica que supera las películas anteriores, también ambiciosas, de Garland. No es poca cosa presentar un thriller de acción ambientado en Estados Unidos llamado Civil War en un año de elecciones presidenciales. Kirsten Dunst interpreta a Lee, una fotoperiodista dura que lidera un grupo de corresponsales de guerra (Wagner Moura, Cailee Spaeny, Stephen McKinley Henderson) en un viaje por ruta hacia la línea del frente del conflicto. Están acostumbrados a informar sobre historias en el extranjero, pero cuando comienza la película, Estados Unidos ya está inmerso en una devastadora guerra civil (causa no especificada) que ha convertido la visión de los tanques rodando por la Quinta Avenida en un hecho casi cotidiano. Aun así, Lee y sus compañeros están decididos a informar sobre la desaparición de su condado, sea cual sea el coste para su propia salud mental o moral. “Hay algo en la película que intenta proteger a los periodistas”, arranca Alex. Su padre fue caricaturista de diarios durante mucho tiempo, y creció admirando esa vieja guardia de corresponsales extranjeros en Londres. “Creo que el periodismo serio necesita protección, porque está bajo ataque, así que quise convertir a esas personas en ‘héroes’ para ponerlos al frente y al centro.”
A veces pasa que directores independientes aclamados ascienden en el estatus de la industria, sólo para descubrir que mayores presupuestos conllevan mayores restricciones creativas. Pero Garland, que elogia a A24, dice que no es así: “La presión no proviene del dinero. Surge del hecho de que le estás pidiendo a la gente que confíe en algo que, a primera vista, no parece muy digno de confianza”. Da, como ejemplo, estar sentado en un estacionamiento en las afueras de Atlanta, pidiéndole a su elenco de Guerra Civil que crean que algún día la pantalla azul de efectos visuales detrás de ellos será un cielo nocturno iluminado por fuego de mortero. Este es el profundo sentido de responsabilidad hacia el reparto y el equipo que “literalmente me mantiene despierto por la noche”.

Comenzó a trabajar en la película alrededor de 2018, observando el mundo y “sintiéndose sorprendido de que no hubiera más desobediencia civil. Había un conjunto holístico de problemas a nivel mundial. Especialmente en el país donde vivo, Reino Unido, o en el país en el que estuve trabajando, EE.UU. Hay mucho de qué preocuparse”. Luego dejó de lado el guión inacabado hasta que, en 2020, las cosas empeoraron aún más. Garland contrajo Covid al principio de la pandemia y estuvo “bastante enfermo” por un tiempo: “Salí de ahí a un mundo que estaba en un estado de verdadera agitación. Todo tipo de fracturas se estaban volviendo más fracturadas y las preocupaciones paranoicas se volvían más paranoicas”. Escribió dos guiones seguidos – primero Civil War, luego Men – y en el proceso sus variadas e incipientes ansiedades tomaron la forma de una preocupación subyacente: “Es la polarización. Se podía ver eso en todas partes. Y se podía ver cómo se magnificaba”. La postura sombría y pacifista de Alex no impide que Guerra Civil produzca algunos espectáculos impresionantes del poderío militar estadounidense, con los helicópteros como motivo recurrente. “Son objetos y experiencias muy viscerales. Hacen mucho más ruido de lo que la gente espera, y el ruido tiene una especie de latido cardíaco rápido, que coincide con el propio pulso.”
En la versión del futuro cercano de la historia, el arraigado estado demócrata de California y el arraigado estado republicano de Texas están alineados como las “Fuerzas occidentales” contra el gobierno federal, aunque ni ellos ni el ejército federal muestran ninguna ideología política distintiva. El director reconoce que esto es una posible mala interpretación de una película que plantea la “polarización” como causa –no como síntoma– del malestar actual. La película se preocupa por “la velocidad a la que el otro lado se cierra” cuando hablamos con personas de diferentes posiciones políticas. “Trato de evitar eso no siendo polarizador, intentando encontrar puntos de acuerdo”. Este es el mismo enfoque que siempre adoptó en su trabajo. “Lo que suelo hacer en las películas es presentar más de una opinión, para que sea más como una conversación que: ‘Hacé esto, pensá aquello’. Así que hay varias maneras de ver Ex Machina; como una película sobre la sensibilidad, o dónde reside el género, o la cosificación. Lo mismo ocurre con Men. Y en algún lugar, codificado dentro de eso, tomo una posición. Pero traté de hacerlo de una manera que no interrumpa la conversación”.

¿Qué sigue para Garland? La escritura de la muy esperada 28 Years Later, donde volverá a reunirse con Boyle. Y aparentemente con Cillian Murphy también. Será una secuela de la película original Exterminio 2 (28 Weeks Later – Juan Carlos Fresnadillo – 2007) donde ellos habían sido sólo productores ejecutivos.








