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2023-10-26
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MINISERIE: EL CUERPO EN LLAMAS, DE JORGE TORREGROSSA: CRIMEN Y CASTIGO
El español dirige cinco de los ocho episodios que componen esta miniserie de Netflix que recrea el brutal “Caso de la Guardia Urbana” ocurrido en Barcelona.

En mayo de 2017 se encontró un cadáver en el baúl de un auto calcinado. Por el crimen de quien resultó ser un guardia urbano fueron detenidos y, más adelante, condenados, otros dos agentes locales: su pareja y otro hombre. Detrás de este mediático caso, había un triángulo amoroso, mentiras, manipulaciones, denuncias e incluso otras muertes en extrañas circunstancias. Úrsula Corberó y Quim Gutiérrez encarnan a Rosa Peral y Albert López, los dos condenados. Ellos y Pedro Rodríguez, interpretado por José Manuel Poga, son los únicos personajes de esta historia que conservan sus nombres reales en pantalla. El Cuerpo en Llamas es una creación de la guionista y productora Laura Sarmiento, y la otra directora es Laura Mañá.
Jorge Torregrossa además de dirigir, es productor de este true-crime. Ha encabezado la serie Intimidad (2022) con Itziar Ituño (La Casa de Papel), Hache (2019-2021) con Adriana Ugarte y también se encargó de algunos capítulos de la prolífica Elite en 2020, entre otros trabajos. Dice que esta miniserie se basó en la verdad judicial y no pretendían responder preguntas que no tuvieran ya respuesta: “Fuera de eso, no había límites. Pero hemos sido respetuosos, hemos sido conscientes de que hay gente real, y que esta pareja arruinó su vida y la de muchísima gente a su alrededor.”
Las dos líneas temporales entre las que salta la historia siguen el recorrido de los personajes hasta el crimen, por un lado, y la investigación a partir del descubrimiento del cadáver, por otro. En las dos, el personaje de Rosa Peral ejerce como una fuerza centrífuga de la que irradia toda la acción. Quizá por eso, la verdadera Rosa Peral, en prisión cumpliendo una pena de 25 años por el asesinato (Albert López está condenado a 20 años de cárcel), presentó una solicitud de medidas cautelares para intentar paralizar el estreno de la serie: pretendía visionarla como paso previo a una demanda por posible daño a su honor y su intimidad. Sin embargo, el juez se la rechazó. Hay que aclarar que la propia Peral tiene su documental llamado Las Cintas de Rosa Peral, una producción ajena a la ficción y que cuenta con su testimonio. Cuenta Jorge: “Cuando estábamos en rodaje, un día tuvimos una reunión con Netflix y yo dije, ‘¿no habéis pensado en hacer un documental para poner después de la serie?’. Nosotros hay cosas que hemos tenido que dejar fuera o que no servían en nuestra ficción. Y los de Netflix se rieron y dijeron, ‘ya está en marcha’.”

Para los responsables de El Cuerpo en Llamas, la elección de Úrsula Corberó como protagonista fue la opción más obvia y temprana: “Es una estrella de la casa (Netflix), es catalana, está en la edad, tiene un montón de características de sensualidad, magnetismo…, que se supone que Rosa Peral tiene también”, dice Torregrossa. La actriz, sin embargo, tardó en decidirse por las dudas que le planteaba el papel y tuvieron varias reuniones con ella para explicarle cómo se enfocaría el caso y el personaje. Sus dudas hicieron que manejaran otros nombres para interpretar a Peral, pero finalmente Corberó aceptó. En cuanto a Quim Gutiérrez, habían pensado en él para otro personaje protagonista, no para Albert: “Pero Úrsula nos dijo que se conocían y que tenían buena química y que a lo mejor podía hacer de Albert. Tiene características que se prestaban también al personaje. Sentimos, y él también, que le estábamos dando un papel que normalmente no le darían. Ha aportado muchas cosas al personaje. Albert es un tío simpático, que cae bien, gracioso, aunque luego tiene su infierno personal. Quim es capaz de enseñar una cosa y la otra.” Agrega: “Creo que la serie explica que la lo que pasó es una cosa mutua, que los dos tienen un aceleramiento en un momento dado, cuando uno falla, el otro lo apoya, al final son los dos, que es lo dice la sentencia; que estas dos personas colaboraron en planear y llevar a cabo este asesinato. Lo que pasa es que el centro de la historia es ella. Ella era la que tenía esta relación con estos dos hombres y ella es la que siente – obviamente, en nuestra historia – que esa es la única salida a la situación en la que se encuentra. Evidentemente es un personaje muy complejo, muy magnético, muy atractivo para el punto de vista de los que hacemos ficción y contamos historias. Es el centro de la serie, ocupa el 90 por ciento de las escenas, y es su familia, su relación con su hija… El personaje de Albert tiene su bagaje pero es más un lobo solitario, entonces nos centramos mucho en ella.”
Jorge cree que si un hombre hubiera sido el protagonista el interés no sería el mismo: “Nosotros hemos utilizado muchas veces pensamientos nuestros o pensamientos del juicio mediático que esto tuvo. Hay un momento dado en el que el abogado defensor de Albert expone la que va a ser su línea de defensa, que es: ella es una viuda negra, es una madre que mata, y eso va a cautivar la imaginación del público y del jurado. Ella es una víctima -y se cuenta creo muy bien en la serie – de machismo estructural en nuestra sociedad, en nuestro país, en el trabajo, en el cuerpo policial al que pertenece. No queríamos diluir su responsabilidad ni exculparla del asesinato – así lo dijo el juicio – pero sí queríamos contar que también esta mujer es una víctima de muchas cosas.”

El director destaca la dificultad de rodar el juicio, que abarca los dos últimos episodios de la miniserie: “Creo que es lo más difícil que he rodado en mi carrera. En la realidad, fueron 26 jornadas de juicio. Nosotros utilizamos un concepto que era la ensalada de juicio. Hicimos que la temporalidad lineal y lógica del juicio explotara para lograr que fuera algo cinematográfico. Dicen que dirigir una película es como dirigir una orquesta, y esto es lo más parecido a dirigir una orquesta, con un tempo, un ritmo, pensar cuándo detenerte, cuándo tenía que ir rápido, no repetirte, utilizar la imagen para contar la historia, planificar dónde poner la cámara…”. Idea suya también fue el recurso por el que los propios personajes leen los mensajes que se intercambian mirando directamente a cámara: “Los mensajes eran parte integral de la historia, muchos son parte de la sentencia, y cumplen funciones muy diferentes, a veces son de amor, otras de desamor, otras veces mienten… Me pareció la forma más potente de contarlos, creando un lenguaje especial donde tuvieras la oportunidad de ver al personaje en ese momento, sintiendo lo que quiere transmitir con un primer plano de ese reparto. Es una ventana a su alma y su cabeza”, completa Torregrossa.








