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2019-03-19
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FICCIÓN: LA FAVORITA, DE YORGOS LANTHIMOS: LO QUE ELLAS QUIEREN
Uno de los directores más personales de la cinematografía actual sumerge su inquietante mirada en las intrigas palaciegas de la reina Anne de Inglaterra

Ambientada en Inglaterra a principios de la década de 1700, en el reinado de la reina Anne, La Favorita (The Favorite – 2018) es una historia tras bambalinas sobre el deseo y la ambición femenina filmada en gran parte en la inmensidad de Hatfield House, en Hertfordshire, lujosamente amueblada con magníficos vestidos e imponentes pelucas, protagonizada por un elenco eminente encabezado por Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone. Desde su estreno en el festival de cine de Venecia en septiembre ha cosechado muchísimos premios, entre ellos, el BAFTA a la Mejor Película y varias nominaciones a los Oscar (aunque sólo ganó uno, la gran Colman, por su interpretación de Anne).
Yorgos Lanthimos ha recorrido un camino peculiar. Desde Kinetta (2005), su primer largo (un drama experimental de bajísimo presupuesto filmado cámara en mano) hasta llegar a la majestuosidad de una corte inglesa manejada por tres intensas mujeres, nos ha ofrecido varias historias tan singulares como únicas en su estilo: la asfixiante Colmillos (Kynodontas – 2009), la curiosa Alps (Alpeis – 2011), la inquietante Langosta (The Lobster – 2015, la primera en idioma inglés y contando ya con figuras como Colin Farrell y Rachel Weisz) y la perturbadora El Sacrificio del Ciervo Sagrado (The Killing of a Sacred Deer – 2017, con Farrell y Nicole Kidman).
Dice Yorgos: “Proviniendo de Grecia, realmente no podías decir: ‘Me voy a convertir en un cineasta’. ¿Un chico de 15 años en Grecia en los años 80 y 90? Imposible”. La idea era tan impensable que ni siquiera la consideró cuando se inscribió en una escuela de cine; solo esperaba hacer comerciales. “Se sentía como si fuera un trabajo real, en lugar de estar en marketing o algo así. Pensé: no va a ser como hacer films, pero va a estar cerca.” Entre los anuncios que hizo estaban “estas pequeñas y extrañas películas sobre personas que se llevan el trabajo a casa, como un carnicero en el subte, todo cubierto de sangre, con su hacha, y la gente empezando a gritar”.

A Lanthimos le ofrecieron el proyecto los productores Ceci Dempsey y Ed Guiney, con sede en Reino Unido e Irlanda respectivamente; fue mientras La Favorita estaba en desarrollo que les mostró su borrador de Langosta, y terminó haciendo esa película, y luego El Sacrificio del Ciervo Sagrado. Dempsey ya había estado desarrollando el guión original de Deborah Davis para La Favorita durante 10 años. La razón por la que se acercaron a Yorgos fue por la fuerza que vieron en Colmillo, pero, sobre todo, por su don para los escenarios claustrofóbicos en los que ‘pone a un pequeño grupo de personas en una situación de invernadero y los observa reaccionar’.
Cuando leyó La Favorita por primera vez, Lanthimos reconoce que no sabía nada de la época que representaba. No era eso lo que le interesaba, sino la historia: “Estaba leyendo sobre estas personas, estas mujeres, cómo se relacionaban entre sí, su historia personal, especialmente la de Anne, y lo que vivió como persona”. También estaba fascinado por el hecho de que el drama se centraba en tres mujeres. “No puedo pretender ahora que pensé que necesitábamos más mujeres representadas de cierta manera, solo fue una cosa instintiva. Me interesaba algo que no había visto muy frecuentemente.” De todas formas, mostrar a estas mujeres y sus lazos sexuales “me dio miedo al principio”, admite, “y creo que lo superé diciendo que ‘no importa que sean mujeres’. Es interesante por eso, pero debe hacerse como si no fuera un problema. Soy un hombre y voy a contar esta historia sobre estas mujeres, y obviamente no sé mucho al respecto, pero si se muestran como seres humanos, no hay un juicio.”

Al parecer, el director tiene métodos de ensayo para sus actores no muy convencionales. Los actores de La Favorita declararon que se les pedía que dijeran sus líneas mientras jadeaban como si estuvieran dando a luz, o que lidiaran mentalmente con campos de fuerza invisibles. Lanthimos ríe: “Creo que hago cosas que son más comunes en el teatro. Pasé muchos años viendo y apreciando la danza y el teatro y todo ese tipo de cosas, y eso me dio la forma en la que trabajo con los actores y la manera en la que me acerco a las cosas. Las películas normalmente escatiman en el tiempo de ensayo, pero acá tuvimos tres semanas” para, por ejemplo, hacer que seis miembros del elenco se tomen de la mano y comiencen a moverse por el espacio de ensayo: “Se enredaban, y tenían que descubrir cómo desenredarse, y mientras lo hacían, decían su texto, con lo cual las líneas se distorsionaban”. Esto le permite “infundir a las escenas y los actores de una impredecibilidad que encuentro en la vida real, pero que no está ahí cuando te sentás e intelectualizás una escena o un rol.”
Yorgos creció en Grecia bajo el ala de su madre (tras el divorcio de sus padres) viendo spaghetti westerns, películas de John Hughes, Bruce Lee e Indiana Jones mientras leía a Kafka, Beckett, Céline, Camus, Dostoievsky… nada raro, digamos. O provocativo. “¿Provocativo?. Solía estar a la defensiva con eso, pero al final me di cuenta de que es exactamente así. Es lo que tratamos de hacer: provocar el pensamiento y la discusión y sacudir a la gente para que empiece a pensar en las cosas de una manera diferente. Me interesa meterme con lo que ellos piensan que es la norma.”
Con respecto a lo que se viene, el director dice: “Me resulta difícil encontrar un guión que se adapte perfectamente a mí, así que incluso si es un buen guión, tendré que trabajarlo con alguien y darle forma, convirtiéndolo en la película que quiero hacer”. Por lo que sabemos, Lanthimos escribirá y dirigirá Pop. 1280, basada en la novela de Jim Thompson de 1964 del mismo nombre. La película será producida por Imperative Entertainment, Element Pictures, Lanthimos y Discovery Productions. La historia trata acerca de un sheriff de un pueblo pequeño cuya corrupción aumenta en el período previo a su próxima elección. La novela fue adaptada previamente como el film Más Allá de la Justicia (Coup de Torchon – 1981) y la dirigió Bertrand Tavernier.








