Mirá las entrevistas y últimas novedades del Audiovisual en Argentina y el mundo.
2018-11-06
Compartir esta página
FICCIÓN: NACE UNA ESTRELLA, DE BRADLEY COOPER: MÚSICA PARA MIS OJOS
La estrella de Hollywood se prueba también como director en esta nueva remake del clásico drama musical, acompañado por una potente Lady Gaga.

En los recordados programas llamados Inside the Actors Studio, un joven aspirante a actor llamado Bradley Cooper, sentado entre el público, le pedía al actor estrella Sean Penn consejos de actuación. Hoy, ya convertido en estrella por derecho propio, Cooper se da el lujo de protagonizar una nueva versión de una simple y compleja historia llevada al cine varias veces por los más prestigiosos realizadores, y no solo la protagoniza, sino que también la produce, la escribe (el guión, e incluso algunas canciones, las cuales canta) y la dirige. O sea, la hace completamente suya.
Su primer hit fue en la serie de televisión Alias, donde ya se interesaba por algo más que la actuación: “Estaba fascinado por todas las cosas relacionadas con el cine. Yo era el que hacía preguntas todo el tiempo. La adrenalina para mí nunca ha estado solo en actuar”.
Dice Bradley que antes de pensar Nace una Estrella (A Star is Born) “no sabía realmente quien era Stefani”. La Stefani a quien se refiere no es otra que Lady Gaga, o Stefani Germanotta, su nombre real: “Estaba en una cena a beneficio para enfermos de cáncer con mi madre. No conocía la música de Lady Gaga. Tenían allí una invitada sorpresa musical, y apareció Stefani con su pelo peinado hacia atrás, cantando ‘La Vie en Rose’. Me voló la cabeza” admite el director. “Llamé a su agente al día siguiente y le dije: ‘¿Puedo ir a su casa y encontrarme con ella ahora mismo?’ Manejé hasta Malibu, y nos sentamos en su porche, y lo siguiente que sé es que estamos comiendo espaguetis y albóndigas, y dije, ‘¿Podemos cantar una canción juntos?’ Le pregunté si conocía la canción ‘The Midnight Special’, porque la había memorizado, y ella dijo que no. Entonces bajamos la partitura, y me senté junto a ella frente a su piano”.

Cooper continúa: “Soy de descendencia italiana, y ella también. Inmediatamente nos sentimos cómodos el uno con el otro. Hicimos una especie de trato: yo creía en ella como actriz y ella creía en mí como músico. Quería que fuera un aspecto fundamental en la película, y Stefani me dio eso. Además, ninguna actriz puede hacer musicalmente lo que yo necesitaba que Stefani hiciera en los 42 días de filmación: necesitaba plutonio. Y el plutonio en Nace una Estrella es la voz de Stefani”.
Desafortunadamente, Warner Bros., que financiaba la película, no estuvo de acuerdo. Cooper tuvo que realizar varias pruebas de pantalla con Gaga para convencerlos de que podía interpretar a Ally, la cantante desconocida que es la “Estrella” de la película. En la versión de Cooper de la historia clásica de un actor maduro, establecido y atribulado que se enamora de una recién llegada desconocida que brilla mientras su luz se atenúa, los protagonistas ya están en el mundo de la música. De hecho, hacía tiempo que Bradley había estado pensando en Nace Una Estrella. Clint Eastwood, uno de sus mentores, le había sugerido que protagonizara una remake que estaba considerando. “Eso fue hace cinco años. En ese momento tenía 38 años y sentí que era demasiado joven para el papel. No hubiera funcionado. Decirle que no a Clint Eastwood fue lo más difícil que he hecho. ¡Era mi héroe!” afirma el director.

Durante la promoción para Francotirador (American Sniper – 2014) – film que le dio su segunda nominación al Oscar como Actor protagónico – Cooper y Eastwood se encontraban en un evento de la industria en el hotel Chateau Marmont, en Los Ángeles, donde Annie Lennox estaba cantando “I Put a Spell on You”, su canción de Cincuenta Sombras de Grey (Fifty Shades of Grey – Sam Taylor-Johnson – 2015). Cooper estaba hipnotizado. “Mientras cantaba, vi las venas marcadas en su cuello, y le dije a Clint: ‘Hagamos Nace Una Estrella. Él contestó: ‘Ese barco ya zarpó’. Esa noche me fui a la cama y vi todo el principio de la película en mi mente, y sabía que tenía que dirigirla.”
Después de retorcer su cuerpo para interpretar a John Merrick en The Elephant Man en Broadway y en Londres durante varios meses, Cooper definitivamente sintió que había vivido lo suficiente como para interpretar a Jackson Maine, una estrella de rock country alcohólica, carismática y mundialmente conocida. En versiones anteriores, el personaje masculino es famoso, pero sus problemas se deben a la adicción y al comportamiento imprudente. Bradley quería retocar esa narrativa. “No me importaba un tipo que sintiera envidia de que otra persona se hiciera famosa. Me gustó la idea de una historia de amor real, dos personas que están rotas de diferentes maneras, se encuentran la una a la otra, pero realmente no pueden ser arregladas”.
Para interpretar a Maine y coordinar todos los aspectos de la producción, Cooper estableció una especie de campo de entrenamiento durante seis meses en su casa de Los Ángeles. Cuando era chico, tocaba el contrabajo (‘Debido a Tom y Jerry; el gato tocaba el bajo y se veía genial’), pero tuvo que aprender a tocar la guitarra y el piano, y cómo cantar como un profesional experimentado.

“Planeamos toda mi agenda, día a día”, cuenta Cooper. “Me despertaba y hacía ejercicio, seguido de dos horas de práctica de guitarra y dos horas de clases de piano. Almuerzo. Luego Lukas Nelson [el hijo de Willie, el músico], mi colaborador, venía y escribíamos música durante una hora y media. Yo escribía el guión el resto del día. Irina (Shayk, su mujer) estaba embarazada, así que fue algo perfecto. Lea nació una semana antes de que empezáramos a filmar”. La producción comenzó en el festival de música Coachella. A pesar de que Lady Gaga era la cabeza del show, se las arregló para filmar sus escenas entre las performances. Bradley incluso cantó en vivo con ella, como Jackson Maine, y se dio cuenta de que su preparación había valido la pena. “Al principio, estaba aterrorizado. Te olvidás de todo cuando estás en el escenario frente a 30.000 personas. Casi no podía respirar. Pero entonces miré a Stefani y me relajé: su confianza en mí como músico me dio valor”.
El director continúa, reflexivo: “Siempre he sido un perdedor. Siempre estaba operando bajo la lente de no ser realmente visto como el ‘chico principal”. ¿Volverá a sentirse así tras Nace Una Estrella? “Tal vez. ¿Pero quién sabe? Lo he escuchado todo en mi carrera. Al principio, no conseguí un papel porque dijeron que no era ‘cogible’. Al final, tenés que reservar tu atención para el trabajo y no escuchar a nadie. Las personas que me importan, que se preocupan por mí, me dijeron que no dirigiera Nace Una Estrella, decían que sería demasiado difícil y que debería comenzar con algo más fácil. Por suerte, no los escuché. Me encantó que fuera muy, muy difícil hacer esta película. De lo contrario, no tendría el mismo valor. Y ese siempre ha sido mi objetivo: hacer algo, sin importar cuán difícil sea, que será recordado”.








