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2015-04-10

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LEYENDA Y TALENTO: MANOEL DE OLIVEIRA, DIRECTOR PORTUGUÉS: CIEN AÑOS DE AMOR AL CINE

A los 106 años, Manoel de Oliveira, el cineasta en actividad más longevo del mundo, deja un extenso legado de pasión infinita por el séptimo arte.

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Manoel de Oliveira, director. Cuando le preguntaban por su longevidad, respondía: “No tengo ningún secreto, son caprichos de la naturaleza”.

El dos de abril de 2015, el centenario cineasta portugués Manoel de Oliveira falleció a los 106 años de edad. Fue un apasionado del cine que rodó películas hasta casi su muerte, considerado como el director más prestigioso de su país y el más conocido internacionalmente.

Nacido el 11 de diciembre de 1908 en Oporto, Portugal, en el seno de una familia de la burguesía industrial, Oliveira fue completamente autodidacta, ya que, cuando en los años 20 comenzó a interesarse por el séptimo arte, en su ciudad no había más que un estudio de cine mudo abandonado.

Precisamente en los tiempos del cine mudo, Manoel de Oliveira hizo su primera aparición en pantalla como actor en una película del cineasta italiano Rino Lupo, “Fátima Milagrosa” (1928). Continuó interpretando tras haber hecho sus primeras aproximaciones como director, y llegó a obtener un papel relevante en la segunda película sonora rodada en Portugal, “A Canção de Lisboa”, de Cottinelli Telmo (1933). Luego, ya como director consumado, será rara la vez que no aparezca, al menos fugazmente, en sus films.

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“Singularidades de una Chica Rubia” (Singularidades de uma Rapariga Loura – Manoel de Oliveira – 2009). Después de vivir la transición del cine mudo a la banda sonora, en la era actual de las películas digitales y tecnología 3D de Oliveira seguía detrás de la cámara, imparable

En 1931 rodó su ópera prima, “Duero, Faena Fluvial”, el primero de toda una serie de documentales, y en 1942 llegaba a los cines su primer largometraje, “Aniki Bóbó”. Este melodrama, una historia de amor ambientada en el mundo de los niños, causó gran revuelo en Portugal, ya que en sectores conservadores fue considerado amoral. La falta de medios y la represión de la dictadura de Salazar obligaron a Oliveira a dejar la cámara durante muchos años, en los que, entre otras cosas, se dedicó a las carreras de autos y a gestionar la empresa familiar.

Su carrera cinematográfica en sí no comenzó hasta 1963, cuando llevó a la pantalla grande “O Acto da Primavera”, una película sobre el calvario de Cristo rodada enteramente con los habitantes de un pequeño pueblo.

En opinión de muchos críticos, Oliveira fue con sus films de los años 30 y 40 del siglo pasado el precursor del neorrealismo, algo que el director luso rechazaba tajantemente. El amor no correspondido, la tentación carnal, la ambición por el poder y el reto a la muerte son los temas principales de sus películas, mientras su estilo se caracterizó por la fina ironía, un humor a veces negro y el sentido por lo trágico.

Pero Oliveira tampoco tuvo pelos en la lengua a la hora de criticar el mundo actual. Así, “Non’ ou A Va Glória de Mandar” (1990) era una condena a la guerra y la violencia, mientras que en “Vale Abraao” (1993), describe la realidad social de su país. Además, recientemente denunció la falta de medios públicos para el cine en Portugal.

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Manoel de Oliveira, en el set de cada día: “Lo que realmente me agota es estar parado; estoy convencido de que la muerte mata a la eternidad, pero también la concibe. Si dejara de rodar, dejaría de vivir. Me gustaría morir rodando”

Pese a que la crítica coincide en elogiar la brillantez de su obra, colocándolo a la altura de insignes directores como Jean-Luc Godard, Luis Buñuel o Federico Fellini, para el gran público el realizador luso es casi un desconocido. Sin embargo, al patriarca del cine europeo eso no le preocupaba. “Simplemente intento fijarme en la complejidad de las cosas, aun cuando ello no me reporte beneficios”, señalaba. Además insistía en que el éxito y la celebridad no le interesaban, como tampoco el cine comercial. “Yo hago cine de resistencia”, afirmaba.

Su obra está considerada como compleja y su primer éxito a nivel internacional le llegó con la adaptación al cine de la obra teatral de José Regio, “Benilde ou a Virgem Mae” (1975). Estuvo varias veces nominado al León de Oro en Venecia, recibiéndolo en 2004 por su trayectoria, así como también la Palma de Oro en Cannes en 2008.

Entre los films más conocidos de su producción reciente figura “Viaje al Comienzo del Mundo”, con Marcello Mastroianni, galardonado en 1997 con el Premio Fipresci de la crítica. El realizador también ha trabajado con estrellas como Catherine Deneuve, John Malkovich, Michel Piccoli o Irene Papas.

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El director Manoel de Oliveira junto a Marcello Mastroianni, protagonista de su film “Viaje al Comienzo del Mundo” (Viagem ao Princípio do Mundo – 1997). Es la última película que el actor llegó a protagonizar antes de su muerte, encarnando a un envejecido cineasta: el “alter ego” de Oliveira. “Yo coincido con Marcello en que hay que trabajar para olvidar que la muerte acecha”, dijo el director luso durante el rodaje, sin imaginar el significado que sus palabras adquirirían una vez finalizada la película

Oliveira siempre entendió el cine “como manifestación cultural moderna, indispensable, necesaria” y no como un espectáculo inferior. Alabó, además de a los documentalistas, los filmes de Kenji Mizoguchi, pero asimismo los de Jean-Marie Straub. De los italianos clásicos le gustaba especialmente Roberto Rossellini. Hizo un homenaje al cineasta francés Jean Vigo en “Nice – Ã Propos de Jean Vigo” (1983); también a Luis Buñuel, con “Belle Toujours” (2006), aunque no fuera tan provocador como éste. Igualmente, siguió la obra de los cineastas portugueses actuales. Desde los setenta años, y de un modo continuo, realizó todo tipo de producción fílmica, a menudo narrativa en sentido amplio, inspirándose en escritores clásicos o contemporáneos, que alternó en ocasiones con documentales. Desde 1975, eligió un cine estático, rodando con planos fijos: “¿Vos movés la cabeza a lo loco para mirar algo? No, las cosas se mueven delante tuyo, y vos las seguís a veces en una panorámica” explicaba en una entrevista. Sus películas narrativas se caracterizaron por una marcada teatralidad y una casi constante reflexión acerca de la naturaleza del arte, el espectáculo y la complejidad del ser humano.

En septiembre de 2014 estrenó el corto “O Velho do Restelo” en el Festival de Venecia, que también fue presentado en la sección Panorama en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

En el momento de su muerte, llevaba 75 años junto a su gran compañera María Isabel Brandão de Meneses de Almeida Carvalhais, con quien fue padre de cuatro hijos: Manuel Casimiro, José Manuel, Isabel María y Adelaide María.

Fuentes: www.cinestel.com / http://www.lacapital.com.ar