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2026-10-08

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FICCIÓN: LA BOLA NEGRA DE JAVIER AMBROSSI Y JAVIER CALVO: TRES ÉPOCAS, UN MISMO DESEO

El dúo de directores españoles presenta esta producción sobre la memoria queer y la figura de Lorca que representará con altas chances a su país en los Oscar.

La Bola Negra (Javier Ambrossi – Javier Calvo – 2026). La película lleva ganados varios premios, por ejemplo, en los festivales de San Sebastián y Toronto, arrancando la marea en Cannes: “Allí tú mandas una película, el comité y Thierry Frémaux, el director, la ven y, de repente, te llaman y te dicen: ‘Oye, que estás en la Sección Oficial’. Yo me caí de la cama y me puse a llorar como una hora. Y luego vas y un público que no te conoce de nada te dedica ese pedazo de ovación… Y ya ganar, ex aequo con Paweł Pawlikowski, uno de los mejores directores del mundo… Hay algo de paz, sí, porque siento que no he tenido que empujar nada, ni ser simpático ni hacer campaña. Rodé la película, la envié y pasó (Ambrossi). “Te hace pensar: ‘Oye, que de verdad que somos buenos directores. Créetelo, que lo que haces está muy bien y sigue investigando” (Calvo). El film es el representante de España al Oscar de este año, ya pisando fuerte como una de las favoritas a ganarlo.

Desde los primeros ensayos de La Llamada en el hall del Teatro Lara hasta la alfombra roja del Festival de Cannes, Javier Calvo y Javier Ambrossi han levantado una trayectoria compartida a base de intuición, riesgo y una confianza que desborda el trabajo. Las series Paquita Salas, Veneno y La Mesías consolidaron un universo propio, popular y reconocible, capaz de combinar humor, melodrama y una mirada autoral. Ahora, con La Bola Negra, dan el salto a una producción de mayor escala y llevan esa sensibilidad al terreno de la memoria, la identidad y las historias queer que durante décadas quedaron fuera del relato oficial.

La apuesta por los Javis, como se los conoce también, resultó todo un éxito en el prestigioso certamen francés, con el premio a mejor dirección y con una fervorosa acogida por los medios americanos que la lanzaron directamente a la carrera por los Oscars. Arranca Ambrossi: “Estoy contento de no haber tenido que hipotecar nada de lo que soy para llegar a donde estoy. Me hace sentir muy bien. Pero también es verdad que no somos los primeros ni los últimos. Pedro Almodóvar es el gran referente de haber hecho lo que he querido siempre. Mantenerse fiel a sí mismo es importante. Creo que hay muchos referentes de gente que ha sabido ser fiel a sí mismo sin perderse”. Calvo agrega: “Somos seres humanos que estamos en evolución y hay muchas cosas que yo he hecho durante mi carrera, que ya no voy a volver a hacer. Por ejemplo, yo cada vez estoy menos cómodo delante de una cámara y cada vez estoy más cómodo con que las cosas que yo creo, las cosas que escribo y que dirijo, hablen por mí mismo sin necesidad de explicarme.”

“Se habla tanto de la película que empieza a ser peligroso, al cine hay que ir intentando olvidar lo que ha pasado» dicen, a lo que agregan que hicieron un ejercicio narrativo de ‘qué hubiera sido si’ en la historia: “Todo es un ‘qué hubiese sido si’. La película cuenta cómo podría haber sido todo un poquito mejor, un poquito más con la capacidad de desahogarse de los personajes”

La Bola Negra es una superproducción ambiciosa sobre la memoria queer, la figura de Lorca, los amores enterrados y las heridas aún abiertas de la Guerra: “Lo primero que nos planteamos fue hacer una película de guerra que a los señores que les gustan las películas de guerra, les encante. Y yo me di cuenta, cuando estábamos creándola y planificando, de que no queríamos hacer una película que fuera como esas películas americanas que en realidad ensalzan la guerra, que en realidad son como heroicas. En cambio hay películas rusas como las de Ven y Mira (Idi i Smotri – Elem Klimov – 1985) o La Infancia de Iván (Ivanovo Detstvo – Andrei Tarkovski – 1962) que, mostrando la guerra de una manera muy realista, muy cruda y muy poética, tienen algo sumamente antibelicista” explica Calvo. Ambrossi suma: “Al leer La Piedra Oscura, que es el germen de La Bola Negra, la obra de teatro de Alberto Conejero, hay una cosa de intimidad entre dos personajes que me llevaba evidentemente a El Paciente Inglés (The English Patient – Anthony Minghella – 1996). Me llevaba a Titanic (James Cameron – 1997). Me llevaba a esas películas que a mí me han hecho alguna vez amar el cine y que yo no puedo negar que me han influenciado mucho. Y al construir las tres tramas también apareció la idea de Las Horas (The Hours – Stephen Daldry – 2002). Queríamos que fuera apetecible para el espectador, que tuviera esa cosa antibelicista, que tuviera esta cosa antifascista, pero que también fuera una peli que apelara a todas las audiencias, que fuera atractiva. Si vas a hacer una película grande con tres protagonistas gays, interpretada por tres actores gays, dirigida, producida y escrita por gays, vamos a intentar que llegue a la gente, a ver si cala el discurso de que podemos hacer pelis grandes, que lo LGTBIQ+ no está unido a lo nicho o a lo pequeño, que a veces parece que es a donde pertenecemos.”

Los Javis directores (Ambrossi y Calvo) en el set de La Bola Negra (2026). Fueron pareja 13 años y se separaron a mitad del rodaje de la película: “Ahora mismo nos llevamos mejor que nunca porque no hay nada personal” (Calvo). “Te voy a decir la verdad: yo pensaba que no íbamos a seguir trabajando juntos después de esta película. Estábamos pensando ya proyectos para probar por separado… Pero hay algo mágico cuando estamos juntos. Somos muy complementarios” (Ambrossi)

La película une tres historias que van de 1932, el contexto antes de la Guerra Civil en Granda, a 1937, en plena contienda, y 2017, donde ubican la trama que conecta todas esas heridas con el presente: “Viendo La Zona de Interés (The Zone of Interest – Jonathan Glazer – 2023), el final en el museo es como que, de una manera muy bella, te dice, aquí estamos ahora. Ahora todo está en el museo y todo es muy frío. Y me interesaba saber dónde estamos ahora porque no estamos en un museo. Estamos en una herida absolutamente abierta a la que no se le está poniendo ningún tipo de vendaje ni se está atendiendo. Nos dimos cuenta de que necesitábamos algo que cogiera tierra, algo que aportara ese realismo. Y es que estos son nuestros abuelos, una generación que ha tratado de ignorar o no le ha interesado contar mucho de lo que sucedió. Creo que nos falta a veces o como sociedad, mirar un poco más allá de la etiqueta, hacia un lado y hacia otro. Y creo que nuestros abuelos, o por lo menos los míos, creo que podrían haber disfrutado de un poco más de empatía por mi parte”, responden.

La figura de Federico García Lorca funciona como hilo conductor: “Evidentemente el final de Lorca es muy trágico. Es horrible, fue un asesinato, pero también siento que a Lorca se le ha contado de una manera muy triste, muy apenada. Él era muy vital y todo lo que yo he leído era una persona que, tenía evidentemente sus malas etapas y se sumía en tristezas, pero lo que yo extraigo de él, es una vitalidad, una fuerza creadora y unas ganas de vivir y de contar cosas fascinantes. Y también era muy ambicioso en lo que él escribía. Yo lo quería contar desde ahí, siempre hemos dicho que queríamos contar a Federico desde una perspectiva queer pero también mucho más», cuenta Calvo.

Entre los proyectos futuros está la adaptación a la pantalla de la novela Las Malas de la escritora argentina Camila Sosa Villada, la serie Las Vecinas o un tercer largometraje que no tardará tanto en llegar como La Bola Negra: “Me apetece hacer muchas pelis y siento que tengo mucha posibilidad de mejorar. Me excita pensar en la siguiente, me mueve mucho. Ahora mismo eso no me lo da una serie” expresa Ambrossi. “Mira qué prácticas son las películas a la hora de viajar. No tienes que tener a la gente seis horas viendo algo como pasó con La Mesías; las tienes el tiempo que dura, que en este caso son dos horas y cuarenta, que no es tanto” admite Calvo.

FUENTES: cadenaser.com | www.vogue.es