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2026-09-24
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FICCIÓN: RESIDENT EVIL: NOCHE CERO DE ZACH CREGGER: HÉROE ACCIDENTAL
El director estadounidense que viene pisando fuerte en el terror aborda una nueva entrega de la franquicia basada en el popular videojuego.

¿Qué es Resident Evil? Para quienes no lo sepan, la franquicia nació como un videojuego japonés de terror y supervivencia lanzado para PlayStation en 1996. Posteriormente, se adaptó a una saga cinematográfica de acción real —la película de Zach Cregger es la octava entrega— que comenzó en 2002 con Resident Evil, dirigida por Paul W.S. Anderson y protagonizada por Milla Jovovich (modelo reconvertida en actriz) en el papel de Alice, una mujer que lucha contra una epidemia zombie desatada en Raccoon City por la siniestra Corporación Umbrella. Al igual que el videojuego, la saga cinematográfica ha sido enormemente rentable —razón por la cual siguen produciéndose nuevas entregas— y llegó a ostentar el título de la franquicia de terror más taquillera de la historia (con una recaudación cercana a los 1200 millones de dólares y en aumento), hasta ser superada por el universo de Expediente Warren (The Conjuring) y la saga Alien. La nueva Resident Evil: Noche Cero firmada por Zach Cregger recaudó en su primer fin de semana de exhibición 108,45 millones en la taquilla mundial, siendo la película de la saga más exitosa hasta el momento.
Cuando Barbarian, la ópera prima de Zach como guionista y director en solitario se estrenó en 2022, fue un gran éxito: generó expectación entre los expertos en cine de terror, cosechó buenas críticas y recaudó 46 millones de dólares. Posteriormente, su segunda película, Weapons, se estrenó en 2025 y obtuvo resultados aún mejores. El creciente interés de la industria por el proyecto desembocó en una feroz guerra de ofertas; se dice que Jordan Peele estaba desesperado por producirla y que, enfurecido al no conseguir los derechos, despidió a sus representantes. Los rumores se hicieron virales, lo que generó una oleada de publicidad extraordinaria que llevó a la película a superar con creces las expectativas de taquilla y a ganar un premio de la Academia (gracias a la interpretación de Amy Madigan como la tía Gladys, una villana que se convirtió en un icono instantáneo. Su nueva película es una obra tan original como sus films anteriores —aunque cuente con los elementos propios de una popular franquicia de videojuegos—; se trata de una historia intensamente dinámica y cautivadora que sigue a Bryan, un mensajero médico interpretado por Austin Abrams, una de las estrellas de Weapons. Una noche, mientras conduce a través de la oscuridad y la nieve para cumplir un encargo, Bryan se topa de frente con las consecuencias de un contagio —el infame virus T de Umbrella Corporation— y se desata el caos. Cregger afirma que el desafío creativo de Resident Evil —que cuenta con una duración ajustada y trepidante de 95 minutos— consistió en ‘pisar a fondo el acelerador en el minuto seis y no levantar el pie’, conduciendo al espectador directamente al infierno.

Arranca Zach: “Todo este proceso surgió cuando estaba en el rodaje de Barbarian. Estaba en Bulgaria y mi productor, Roy Lee, me preguntó: ‘¿Hay alguna franquicia de videojuegos que te gustaría adaptar?’. Y yo respondí: ‘Solo Resident Evil’. Pero claro, buena suerte con eso, ¿no? Porque en aquel entonces Barbarian aún no se había estrenado; yo no tenía ningún peso en la industria. Él me dijo: ‘Bueno, deberías pensar en un enfoque, en cómo podría ser’. No pude evitarlo; me quedé dándole vueltas al asunto. Luego se estrenó Barbarian y fue un éxito. Y pensé: ‘Ok, puedo ir a llamar a su puerta y presentarles esta idea’. Ya había ideado el concepto de la película. Así que almorcé con la gente de Constantin, que tienen los derechos, y les dije: ‘Esto es lo que yo haría. Me gustaría llevarlo al terreno del survival horror. Quiero hacer una película que transmita la misma sensación que tenés al jugar a un ‘Resident Evil’. Algo crudo, donde el terror sea lo primordial, con un mensajero médico, bla, bla, bla’. Básicamente tracé toda la historia. Me llevó 30 segundos —es una historia muy sencilla— y les encantó. Estaban interesados, así que pude empezar a escribir teniendo ya en mente el principio, el nudo y el desenlace. Lo escribí con mi amigo Shay Hatten y fue un proceso de escritura muy rápido. Fue una de esas situaciones en las que tenés demasiadas ideas. Nunca hubo un momento en el que me preguntara: ‘Dios, ¿qué debería pasar?’. Siempre era algo así como: ‘¡Ah! Que salten desde el techo’. Así que todo fluyó con facilidad. En aquel entonces ni se me pasaba por la cabeza que me dejarían dirigirla; pensaba que contratarían a algún peso pesado para hacer la película, obviamente. Es su franquicia más valiosa, un nombre archiconocido, y me parece bien. Por eso escribí con total libertad y sin preocuparme demasiado, que es una forma sana de escribir. Cuando terminé, me encantó el resultado y pensé: ‘Ojalá pueda llevar esto a cabo. Estaría genial’. Después llegó el momento de Weapons y, tras eso, pude hacerlo realidad.”

Sobre la elección de Bryan, el sufrido protagonista, dice Cregger: “Cuando estaba trabajando en Weapons, lo tuve clarísimo. Soy fanático de Austin Abrams desde que hizo Brad’s Status. Recuerdo haber visto Brad’s Status (Mike White – 2017) y pensar: ‘¿Quién es este tipo? ¿Quién es este chico que arrasa en la película sin apenas esfuerzo aparente?’. Me quedé alucinado: el desparpajo de este pibe para protagonizar una película a dúo con Ben Stiller y bordar el papel sin gastar energía. Fue una de las interpretaciones más valientes que vi. Es el tipo de actuación para la que los maestros se preparan durante 60 años antes de lograr algo así, y Austin lo consiguió sin más. Así que enseguida pensé: ‘Apuesto todo por él’. Incluso intenté ver si podía meterlo en Barbarian. Así de convencido estaba con Austin. Luego rodamos Weapons y todo lo que pensaba de él resultó ser cierto.”
El cineasta expresa que le fascina la “forma en que contamos historias. Me gusta la estructura; me gusta desglosarla y entenderla. Hay que conocer las reglas para poder romperlas. Por ejemplo, Flood, mi próxima película (thriller sci fi de la mano de Steven Spielberg) tiene una estructura peculiar. Al igual que Barbarian y Weapons, no cambia de perspectiva, pero creo que su estructura es muy hábil. En cambio, el objetivo con Resident Evil era justo lo contrario: quería demostrar que no necesitaba recurrir a trucos narrativos, que podía limitarme a seguir a una persona desde el punto A hasta el punto B y aun así lograr algo cautivador. El verdadero desafío era: ¿podré pisar a fondo el acelerador en el minuto seis y no levantar el pie? Si lograba hacerlo… bueno, habría sido un reto divertidísimo para mí. Es cierto que hay un par de momentos en la película en los que el personaje de Austin tiene un instante de calma y descanso, así que tal vez fracasé en ese aspecto. Pero me encanta el resultado.”









