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2026-09-10

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SERIE: WIDOW’S BAY DE HIRO MURAI: BIENVENIDOS A NUESTRO PUEBLO MALDITO

La primera temporada de la serie de Apple TV acumula 19 nominaciones a los premios Emmy y ya obtuvo 8 en varias categorías, incluyendo rubros técnicos y actriz invitada.

El alcalde Loftis (Matthew Rhys), su secretaria Patricia (Katie O’Flynn) y el enajenado Wyck (Stephen Root) en Widow’s Bay (Hiro Murai – 2026): “Nos gustaba la idea de que fuera una serie de terror veraniega. La historia transcurre en verano, y gran parte de lo que la hace aterradora es que, a simple vista, no parece que deba dar miedo. Todo es luz solar; la atmósfera es muy veraniega. Tomamos muchos elementos de Tiburón (Jaws – Steven Spielberg – 1975); creo que lo mejor de esa película es que, si entrecerrás los ojos, todo parece idílico. Pero sabés que el tiburón está ahí afuera, en el agua”

Widow’s Bay, de la creadora Katie Dippold (exguionista de Parks and Recreation) se convirtio en un producto súper destacado para Apple TV. Su primera temporada de diez episodios es esa rara comedia de terror que logra ser, a partes iguales, aterradora e hilarante; a veces, incluso en la misma escena. Y aunque gran parte del mérito recae en Dippold y en su gran elenco encabezado por Matthew Rhys, es imposible negar la influencia de Hiro Murai, quien dirigió los episodios 1, 2, 3, 9 y 10 de esta primera temporada, aclamada por la crítica. Rhys interpreta al pragmático y escéptico alcalde de Widow’s Bay, un pintoresco pero aislado pueblo isleño en la costa de Nueva Inglaterra. Determinado a salvar la comunidad de una crisis económica y convertir el lugar en un sofisticado destino turístico (soñando con que sea la próxima Martha’s Vineyard), el alcalde se topa con un gran obstáculo: los excéntricos y supersticiosos lugareños están convencidos de que la isla arrastra una maldición centenaria.

Tras abrirse camino en la industria dirigiendo videoclips para Childish Gambino (Donald Glover) y otros músicos, Hiro Murai volvió a colaborar con Glover en Atlanta, llegando a dirigir 26 de los 41 episodios de la serie a lo largo de sus cuatro temporadas. Aunque ambas producciones difieren bastante en género, tono y estructura, él percibe ciertas similitudes que ayudan a explicar qué es lo que, en un principio, le atrae de un proyecto: “Suelo inclinarme por historias sobre personas que, en cierto modo, están en conflicto con su entorno, que se sienten desplazadas o desconectadas”, arranca Hiro, “y por gran parte del terror surrealista que surge de esa desconexión.”

Murai todavía se acuerda de su primera reacción al leer el guion de Dippold. Pensó: ‘Esto es increíble’. La segunda: ‘Quizás sea imposible de realizar’: “Había muchas dudas sobre si se podría llevar a cabo, lo cual resultaba bastante estimulante. El equilibrio tonal parecía muy difícil de lograr. La ambición de intentar abarcar esos dos aspectos me parecía apasionante y, en cierto modo, novedosa. Suelo sentirme atraído por proyectos que intentan hacer algo para lo que no encuentro referencias previas”. Le llevó esas notas a Katie Dippold y se dio cuenta de que ambos estaban totalmente en sintonía a la hora de equilibrar el humor con el terror auténtico: “Cuando hablé con ella, resultó que esa era precisamente su intención. Me dijo: ‘Quiero que esto sea muy divertido y, a la vez, muy aterrador’. Muchas veces, la comedia de terror tiende a usar el terror como si fuera un disfraz; es una comedia, pero no da miedo de verdad.”

Patricia en su fiesta loca en Widow’s Bay (Hiro Murai – 2026): “Lo que Katie O’Flynn hizo con el personaje fue algo imprevisible. Cuando hizo la audición y nos mandó su grabación, resultó singular, extraña e interesante a la vez. Katie (Dippold) me confesó más tarde que no era en absoluto la imagen que ella tenía de Patricia; no era lo que esperaba del personaje, pero resultaba evidente que tenía algo especial. Pensamos: ‘Esto es algo único, algo mágico. Tiene que ser ella’. No sabría decirte exactamente qué era, salvo que, al ver la grabación, pensás: ‘Bueno, esta persona sin duda creció en una isla encantada’”

Los fans de la serie comentan que está repleta de pequeños detalles y gags visuales ingeniosos que podrían pasar desapercibidos si uno está mirando el teléfono mientras la ve. Comenta el director: “Desde el principio, Katie insistió mucho en que creáramos un lugar real. Aunque la serie tiene elementos de farsa, necesita una lógica interna y una historia que funcionen a la perfección. Eso es lo que hacen las mejores series. Es una comparación curiosa, pero no dejaba de pensar en cómo Los Simpson siempre daban la sensación de que podías aparecer en cualquier punto de la ciudad y encontrar una historia propia. El mundo funciona como un todo coherente; posee su propia lógica y se entiende a sí mismo. Por eso queríamos lograr esa misma sensación: que pudieras situarte en un lugar concreto y sentir que entendés a qué distancia está de la municipalidad, o qué tamaño tiene el sitio y quién lo ocuparía. Contamos con unos departamentos de arte y vestuario increíbles que se volcaron con nosotros en la creación de todo ese universo. Hay muchos gags visuales que ya venían escritos, como los juegos de mesa de la posada o lo que aparecía en los blocs de notas. Todo eso formaba parte del guion, pero además la gente de arte cuidaba los detalles al máximo. Llenaban los cajones de cada personaje en la oficina con objetos personalizados; por ejemplo, el cajón del escritorio de Dale Dickey (Rosemary) estaba lleno de latas de Coca Diet. Alguien dedicó mucho tiempo a pensar qué debía haber en cada uno de esos cajones y armarios. Es algo realmente inusual; muy singular en una serie de televisión. Por lo general, no se dispone de tanto tiempo ni siquiera existe el interés por hacer algo así.”

El alcalde Loftis y el director Hiro Murai en el set de Widow’s Bay. Puede que Widow’s Bay parezca un pueblo auténtico, pero no lo es. La mayoría de los escenarios principales se construyeron en grandes sets, mientras que algunas tomas de exteriores se rodaron en distintos puntos de Nueva Inglaterra para captar la esencia de un verdadero pueblo pesquero: “Tuvimos enormes decorados en sets situados en una antigua base militar, en el centro de Massachusetts. Nuestro increíble diseñador de producción, Steve Arnold, construyó la municipalidad, el Salty Whale, así como las casas de Patricia (Kate O’Flynn) y de Loftis. Sin embargo, para ciertos exteriores, combinamos todo eso con diversos pueblos costeros de Massachusetts. Además, viajamos a Maine durante dos días para filmar pueblos pesqueros e islas aislados, así como cualquier toma aérea del océano. En definitiva, es una curiosa mezcla de elementos”

“La serie posee un estilo visual que, en última instancia, resulta bastante coherente, pero no tuvimos tiempo de elaborar una ‘biblia’ del proyecto. Muchas veces me guiaba por las sensaciones”. Dicho esto, Murai sí estableció ciertas reglas para la serie en esos episodios iniciales: “Nunca hay que forzar un chiste. La gracia debe surgir de forma natural al interpretar a estos personajes con autenticidad dentro de situaciones ridículas. La premisa fundamental de la serie es que le pasan cosas extraordinarias a gente común. Por eso, aunque el género fuera muy llamativo, nunca quisimos hacer un homenaje estilístico ni nada por el estilo; simplemente buscamos un enfoque realista y directo. Y después, como ocurre en todas las series de televisión, lo que realmente importa son los personajes y la dinámica entre ellos; así que todo consistía en trabajar con los actores para encontrar el tono y el intercambio verbal adecuados, dejando que la serie fuera cobrando su propia identidad a medida que la íbamos creando.”

La serie – que ya tiene por supuesto confirmada una segunda temporada – está nominada a diecinueve premios Emmy, de los cuales ya obtuvo ocho. Hiro Murai tiene dos: como director y como productor de la serie: “La noticia de todas esas nominaciones sumó otra capa, un añadido increíble, y tan inesperado como ver a la gente disfrazándose de Patricia. Vi muchísimos programas geniales que simplemente no logran conectar con el público. A veces parece que no hay ton ni son en la forma en que las cosas resuenan.”

FUENTE: www.polygon.com