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2026-08-27
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FICCIÓN: YOU DON’T BELONG HERE DE FLORIN SERBAN: LA IDENTIDAD FRAGMENTADA
La nueva película del director y guionista rumano donde retrata la difícil relación entre un padre y su hijo obtuvo el Leopardo de Oro en el Festival de Cine de Locarno.

Marius (Adrian Vancica) es el director médico y cirujano en un hospital de una pequeña ciudad en el oeste de Rumania. Cría solo a su hijo adolescente, Ioan (Teodor Butănescu), tras la muerte de su esposa. Marius cree tener todo bajo control, pero ignora que su hijo sale de noche con una pandilla de encapuchados a destrozar autos por la ciudad. Cuando la policía sospecha que Ioan participó en el asesinato de un anciano, la vida ordenada de Marius comienza a resquebrajarse.
Esta es la historia que plantea el director y guionista rumano Florin Serban en You Don’t Belong Here (Nu e locul tau aici), su vuelta al largometraje después de ocho años. La película acaba de ganar el Leopardo de Oro en el Festival de Cine de Locarno.

Arranca Florin: “La desconexión que hay entre padres e hijos fue el punto de partida. Pero no creo que esta problemática sea exclusiva de nuestra época. Todos los adolescentes sienten que sus padres no los entienden; yo, sin duda, lo sentí. Después me convertí en padre y me enfrenté a la misma lucha. Inicialmente, la historia trataba sobre una madre soltera y su hijo adolescente. A medida que evolucionaba, me di cuenta de que también trataba sobre mi generación en Europa del Este. Tras la caída del comunismo, de repente tuvimos oportunidades que nuestros padres nunca tuvieron. Creíamos que el mundo era nuestro, así que nos volcamos a nuestras carreras y a la búsqueda del éxito, convencidos de que estábamos asegurando un futuro mejor para nuestros hijos. Irónicamente, a menudo nos distanciamos aún más de ellos de lo que nuestros propios padres se habían distanciado de nosotros. Esto es especialmente cierto en el caso de los hombres. Nos volvemos ambiciosos, creyendo que podemos controlarlo todo. Sin embargo, cuanto más nos esforzamos por dominar el mundo, más cosas importantes —la familia, las relaciones e incluso nosotros mismos— se nos escapan.” Agrega que “de adultos, tenemos la ilusión de que poseemos el control, pero nunca es así realmente. Podría salir de esta habitación y ser atropellado por un conductor imprudente. La vida es caótica. Negarse a aceptar ese caos es, creo, un rasgo particular de la masculinidad de Europa del Este. La película también explora la ilusión de que somos tolerantes. Nos gusta pensar que somos de mente abierta, pero cuando nos enfrentamos a personas diferentes a nosotros, ya sean minorías étnicas, sexuales o sociales, muchos prejuicios persisten.”
Con respecto al núcleo emocional de la película, Serban cuenta que “durante un descanso de la dirección cinematográfica, me centré en la escuela de actuación que fundé. A veces les pido a los actores que exploren terrenos emocionales incómodos. Un ejercicio consistía en imaginar a un padre que simplemente no quiere estar cerca de su hijo. Como padre, eso parece casi imposible de imaginar. Pero ¿qué pasa si tu hijo rechaza todo en lo que creés? ¿Si no se parece a vos en valores, temperamento o incluso físicamente? Eso se volvió fascinante, dramáticamente hablando. No es que al padre no le importe su hijo; es que, a un nivel casi instintivo, ya no se reconoce en él.”

El estilo de la película es bastante realista. Dice el director: “Quería que los espectadores sintieran que estaban espiando a través de un pequeño agujero en la pared, viendo cómo se desarrolla la realidad sin que yo dirigiera constantemente su atención mediante el montaje o trucos visuales. No creo tener un estilo fijo. Cada historia exige su propio lenguaje. Acá, la contención me pareció apropiada porque quería que el público se convirtiera en testigo silencioso.”
Muchos de los actores de la película provienen de su escuela de cine: “Hemos dedicado años a desarrollar un enfoque que no se basa en el método de actuación. En cambio, partimos de la persona. Intentamos construir el personaje a partir de la historia, la personalidad y la verdad emocional del actor. A veces, incluso escribo papeles específicamente para ellos. Los actores que interpretan al hijo, a la amante de Marius y al personaje gitano pasaron por este proceso. Para mí, el punto más interesante es cuando el actor y el personaje se encuentran a medio camino.”
No hay intriga en quién cometió el crimen. El conflicto pasa por otro lado para Florin: “Fue una decisión consciente. No quería un misterio al estilo estadounidense, porque eso distrae de las preguntas importantes: ¿qué es el amor paternal? ¿Hasta dónde llegaría un padre por su hijo? ¿Su motivación es el amor o la autoestima? ¿Qué significa realmente la masculinidad? Admiro a Robert Bresson porque eliminó muchos recursos dramáticos convencionales y nos obligó a mirar hacia otro lado. Quería hacer algo similar. Sabemos lo que pasó; ahora centrémonos en por qué importa.”









